Hace unos meses, una mujer se quemó a lo bonzo en protesta contra el banco por su
desahucio. Los testigos presenciales aseguraron que la víctima gritó
"¡Mirad lo que me habeis hecho, me lo habeis quitado todo!"
Algunos banqueros andan algo inquietos porque sus clientes cuando van a
ser desahuciados no pueden soportar que les quiten, la vivienda, el
coche, los pocos ahorros... y unos cuantos se suicidan y eso daña a la
imagen de los bancos, aunque los medios ya se encargan de tapar las verguenzas buscandoles otros motivos.
Para esos “semi-dioses” financieros las personas son unos ceros más, en
su cuenta de resultados y ganancias, el número de víctimas no significa
mucho pero les preocupa la mala prensa. Por eso alardean de tener "Uno de los mejores sistemas hipotecarios de la UE"
,
aun sabiendo que muchos de sus clientes han sido mal o poco informados y la mayoria hasta engañados. Estos encorbatados de vuelos
de primera clase confían en el país de las maravillas donde los
culpables casi nunca pagan por sus infamias.
Mientras los clientes se hacen daño así mismos ante la vista de aquellos
que no pestañearon en clavarle mil puñaladas a su dignidad y acabaron
con sus ilusiones y su vida. Las víctimas de ésta crisis de la clase
media-baja-pobre toman una dolorosa decisión porque es lo único que les
queda cuando casi todo está perdido y los justos y honrados son
abandonados a su suerte por el único delito de haber confiado en
aquellos que debería haber cumplido con su deber. Conceder ilusiones en
papel moneda a la medida de las posibilidades de las personas con total
transparencia.
Muchos afectados se niegan a levantarse cada mañana y luchar por
sobrevivir en este mundo solo para pagar las deudas a estos usureros
sin escrúpulos. A los banqueros no les importan los pobres, no les
importa el bienestar general, son empresas que consideran que dejar de
ganar es un fracaso y siempre quieren ganar más que ayer sin importar
que haya detrás de esos exorbitantes beneficios.